Las más peligrosas
Los lirios (Lilium) son extremadamente tóxicos para los gatos: incluso el polen puede causar insuficiencia renal. Otras muy peligrosas son la adelfa, el tejo, el ciclamen, la azalea, la dieffenbachia, el potos y la palma sago.
En perros, las intoxicaciones frecuentes vienen de la adelfa, el tejo, la hiedra, los tulipanes y otros bulbos, y de semillas como las del ricino.
Síntomas de alerta
Salivación excesiva, vómitos, diarrea, letargo, temblores, dificultad para respirar o convulsiones son señales de posible intoxicación. Los síntomas pueden tardar horas en aparecer.
No esperes a que se le pase: ante la sospecha de que ha comido una planta tóxica, contacta al veterinario de inmediato e intenta identificar la planta (foto o nombre).
Prevención
Antes de comprar una planta, consulta si es segura para mascotas y coloca las tóxicas fuera de su alcance: colgadas, en estanterías altas o en habitaciones donde la mascota no entra.
Ofrece alternativas seguras que puedan mordisquear, como hierba para gatos, y supervisa a los cachorros y gatos jóvenes, que exploran el mundo con la boca.
Qué hacer si tu mascota come una planta tóxica
Quita los restos de la boca de tu mascota sin forzarla y guarda una muestra para identificarla.
No induzcas el vómito ni des remedios caseros sin indicación veterinaria: puede ser contraproducente.
Contacta con tu veterinario o un centro de toxicología veterinaria indicando qué planta y cuánto comió.
Una foto o un trozo de la planta ayuda al veterinario a elegir el tratamiento adecuado.
Vómitos, temblores o dificultad respiratoria requieren urgencia: acude de inmediato.
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