Síntomas
Sacudir la cabeza, rascarse las orejas, inclinar la cabeza hacia un lado, olor desagradable, enrojecimiento o secreciones son las señales típicas. El perro puede quejarse al tocárselas.
Si el oído está muy inflamado o le duele, no intentes limpiarlo en casa: el dolor puede provocar una reacción brusca, y un tímpano dañado empeora con limpiezas agresivas.
Causas frecuentes
Las causas más comunes son ácaros (sobre todo en cachorros), alergias, humedad tras el baño o el baño, cuerpos extraños como semillas o espigas, y la forma de la oreja: las razas de orejas caídas ventilan peor.
Las otitis por alergia tienden a repetirse: si tu perro las sufre a menudo, el veterinario debe buscar la causa de fondo, no solo tratar el episodio.
Limpieza correcta
Usa un limpiador ótico específico para perros, aplica unas gotas, masajea la base del oído y deja que el perro sacuda. Limpia solo la parte visible con una gasa; nunca introduzcas bastoncillos.
Limpia los oídos solo cuando sea necesario o según pauta veterinaria: limpiar en exceso elimina la protección natural del oído. Seca bien las orejas tras el baño y la natación.
Pasos para limpiar los oídos sin dañarlos
Nunca alcohol, agua oxigenada ni productos humanos: irritan el oído.
Echa las gotas y masajea suavemente la base del oído durante unos 30 segundos.
El perro expulsará el exceso: aléjate para no mancharte.
Con una gasa, retira la suciedad de la parte externa sin profundizar.
Introducir algo en el canal empuja la suciedad hacia dentro y daña el tímpano.
Mal olor, secreción o dolor al tocarlo: visita al veterinario antes de limpiar.
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