Por qué se asustan
Los perros perciben el ruido como una amenaza y no entienden de dónde viene. Unos se esconden, otros tiemblan, salivan o intentan huir. Nunca lo castigues por tener miedo ni lo consueles de forma exagerada: lo importante es que asocie el ruido con la calma.
Durante el ruido
Crea un refugio: un rincón tranquilo con su cama o un transportín abierto donde pueda esconderse. Cierra ventanas y pon música o televisión para enmascarar el sonido. Mantén la normalidad: si él está tranquilo, sigue con tus cosas; si busca tu lado, déjalo estar cerca.
Prevención y ayuda profesional
En fechas con fuegos artificiales previsibles, pasea antes de que empiecen y adelanta la cena para que haga la digestión tranquilo. Si el miedo es intenso o no mejora, consulta al veterinario: existen terapias de desensibilización y, en casos graves, ansiolíticos bajo prescripción.
Prepara la noche de petardos
Anticipa el ruido y saca al perro con margen para que haga sus necesidades sin prisas.
Acondiciona un rincón con su cama, una manta y su juguete favorito.
Reduce la luz y el sonido exterior para que la casa se sienta más segura.
El ruido de fondo constante enmascara los estallidos imprevisibles.
No lo castigues ni lo sobreprotejas: tu actitud tranquila le transmite seguridad.
Cena, cama y horarios iguales que cualquier otro día para no añadir estrés.
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