Antes de adoptar: compromiso a largo plazo
Un loro pequeño como el periquito vive unos diez años, pero las especies medianas y grandes pueden superar los cuarenta o cincuenta. Adoptar un loro es un compromiso de por vida, a menudo superior al de un perro o un gato.
Son animales muy sociales que necesitan varias horas de interacción diaria. Un loro ignorado desarrolla problemas graves de comportamiento: gritos constantes, arrancado de plumas o agresividad.
Jaula y entorno
La jaula debe ser lo más grande posible, siempre mayor que la envergadura de sus alas desplegadas, con perchas de distinto grosor y material para ejercitar las patas. La barrotes horizontales les permiten trepar, y debe estar lejos de corrientes y del humo de la cocina.
Los loros necesitan salir de la jaula a diario en un espacio seguro, sin plantas tóxicas ni ventanas abiertas. Los juguetes de masticar y destrozar son obligatorios: su pico crece y necesita desgastarse, además de mantener su mente ocupada.
Alimentación y salud
Una dieta exclusiva de semillas es insuficiente: la base debe ser un pienso granulado de calidad, complementado con verduras y frutas frescas (espinacas, zanahoria, manzana) y pequeñas porciones de semillas como premio.
El aguacate, el chocolate, la cebolla y la cafeína son tóxicos para los loros. Vigila su peso y sus heces: cualquier cambio es señal de alarma, y ante plumas erizadas, apatía o dificultad para comer, acude al veterinario de aves sin demora.
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