¿Cuánta agua es 'mucha'?
Un gato sano bebe aproximadamente entre 40 y 60 ml de agua por kilo de peso al día, aunque la cifra varía con la dieta: los gatos que comen pienso seco beben más que los que comen húmedo, porque compensan la falta de agua en el alimento.
La señal de alarma es el cambio: si tu gato bebe notablemente más que antes, o el volumen supera los 100 ml por kilo al día, merece una revisión veterinaria aunque el resto parezca normal.
Posibles causas
Las causas más frecuentes del aumento de sed son la enfermedad renal crónica, la diabetes mellitus y el hipertiroidismo, todas frecuentes en gatos adultos y ancianos. También hay causas más benignas, como el calor o el estrés, pero no conviene asumirlo sin revisión.
Observa y anota los signos que acompañan a la sed: orina más abundante, pérdida de peso, apetito voraz, letargo o pelaje descuidado. Esa información ayudará mucho al veterinario a orientar el diagnóstico.
Qué hacer y cuándo acudir al veterinario
Si el aumento de sed persiste más de un par de días o va acompañado de otros síntomas, pide cita con el veterinario: un análisis de sangre y orina permite detectar estas enfermedades a tiempo, cuando el tratamiento es más eficaz.
Mientras tanto, asegúrate de que tu gato tiene siempre agua fresca disponible, idealmente en varios puntos de la casa o en una fuente, y mide cuánto bebe para poder informar con datos. No restrinjas nunca el agua a un gato que tiene sed.
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