Cuidado de perros y gatos

Cómo cambiar el pienso de tu mascota sin problemas

Cambiar de pienso de golpe es la causa más común de diarrea y rechazo de la comida. Una transición gradual de siete a diez días evita casi todos los problemas.

Por qué la transición es necesaria

El sistema digestivo de perros y gatos se adapta despacio a un alimento nuevo: sus bacterias intestinales y enzimas necesitan tiempo. Un cambio brusco provoca diarrea, vómitos o gases.

Los gatos son especialmente sensibles: además de la digestión, hay que cuidar el sabor y la textura para que no rechacen el plato.

El método de los 7-10 días

Empieza mezclando un 25% del pienso nuevo con un 75% del antiguo durante dos o tres días, sube al 50% otros dos o tres días, después al 75% y termina con el nuevo al 100%.

Si tu mascota tiene el estómago delicado, alarga cada fase y observa las heces: si aparecen blandas, vuelve a la fase anterior unos días.

Errores frecuentes

Mezclar sin proporciones, cambiar por hambre, saltarse fases por impaciencia o cambiar de pienso a la vez que de casa o de rutina.

Haz el cambio en un momento tranquilo, sin mudanzas ni visitas al veterinario de por medio. Si tras la transición hay vómitos o diarrea persistente, consulta al veterinario.

Transición en 4 fases

1. Días 1-3: 25% nuevo

Mezcla una parte de pienso nuevo por tres del antiguo y observa las heces.

2. Días 4-6: 50% nuevo

Mitad y mitad, manteniendo el mismo horario de comidas.

3. Días 7-9: 75% nuevo

Tres partes de nuevo por una de antiguo, vigilando la digestión.

4. Día 10: 100% nuevo

Sirve solo el pienso nuevo. Si aparece diarrea o rechazo, consulta al veterinario.

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